Hay situaciones que se nos presentan en la vida para mostrarnos porqué hemos venido a este mundo. Fue ese el caso de la mineira Monique Pedrosa. Llegó a Foz do Iguaçu hace casi 10 años y vio como su vida cambió de la noche a la mañana. Habiendo vivido anteriormente en Rio de Janeiro, siempre había sido una apasionada por la fotografía y ejerció como tal durante años.

Ya en foz do Iguaçu, cuando llegó con su esposo, dedicó gran parte de su vida su hijo, quien nació en la ciudad. Sin embargo, hace seis años, a su hijo se le diagnosticó trastorno del espectro autista (TEA); y, en la misma época, a su marido se le diagnosticó un grave síndrome autoinmune en el intestino, Crohn, en estado avanzado. Frente a todo eso, la vida de Monique cambió completamente.

“Ambos diagnósticos me hicieron ponerme a investigar y estudiar con avidez sobre ambas enfermedades y otras formas no convencionales de tratamiento, pues los medicamentos por si solos no surtían los efectos necesarios para proveer calidad de vida (sin contar sus efectos secundarios). Fue entonces que comencé a cursar nutrición y, al mismo tiempo, cursos de terapias holísticas, pues tenía la intuición de que una alimentación y estilo de vida saludables beneficiarían a todo el organismo. A lo largo de mi formación, me apasioné por la bioresonancia y terapias integrativas. Me especialicé también en resignificación de traumas emocionales, limpieza del terreno biológico y terapias holísticas especializadas. Para ello, fui a Campinas, São Paulo, y estudié con la Dra. Elizete Kaffer, la mayor referente de Brasil (si no del mundo) en Medicina Integrativa y Estilo de Vida; hoy más que una mentora, es una amiga querida. Todos los resultados conseguidos fueron absolutamente maravillosos, al paso que mi marido e hijo están en plena salud y, más importante, sin la necesidad de ingerir cualquier medicamento alopático. Puedo decir que están curados de sus enfermedades (autismo y Cohn) que, en tesis, no tienen cura”, destaca la terapeuta.

Después de todo esto, Monique también fue diagnosticada con hipertiroidismo autoinmune, o enfermedad de Graves, que tampoco tiene cura (por la medicina convencional). Sin embargo, también se hizo un tratamiento a sí misma y hoy también goza de plena salud.

Monique Pedrosa, terapeuta quântica

“Tuve la oportunidad de hacer el curso de la Dra. Elizete y me especialicé como terapeuta ortomolecular integrada con traumas emocionales. Así, el foco de esta disciplina es la modulación del eje psico-neuro-endocrino-inmunológico. Con esta formación, decidí ofrecer esta práctica terapéutica aquí en Foz do Iguaçu, pues podía ser una oportunidad para muchas personas que han sufrido por años (como fue mi caso antes). Actualmente, soy la única profesional con este enfoque en la región, pero espero que haya otros pronto, pues puedo decir que un terreno biológico limpio, traumas emocionales tratados y un estilo de vida compatible es la base que promueve la salud y son importantes aliados en el tratamiento de cualquier tipo de enfermedad crónica”, explica.

Para limpiar el terreno biológico son 4 pasos: Detox, tratamiento bucal con un dentista biológico, remoción de parásitos y una dieta genéticamente compatible para cada paciente en particular. Para definir la dieta adecuada de cada paciente, cuenta con la ayuda de un aurímetro y más de 220 probadores de frecuencia (basado en concepto de física cuántica) para testear elementos clave que son compatibles o no con el paciente.

En tales probadores, se puede evaluar diversa información (sin necesariamente tener que hacerse exámenes, a veces, con valores elevados, como exámenes hormonales, mineralogramas, de toxinas, etc) compatibles genéticamente con determinado paciente, por ejemplo: dieta, toxinas, hormonas, nutracéuticos, fitoterapéuticos, medicamentos cuánticos (frecuenciales), salud de los órganos, sensibilidad electromagnética, parásitos, salud bucal, etc.

Monique Pedrosa, terapeuta quântica

Hoy Monique es terapeuta ortomolecular y atiende en dos clínicas de Foz do Iguaçu: Balestra y Blua.

“Comencé trabajando con aspectos de resignificación de traumas, sabiendo que las enfermedades pueden nacer de un factor emocional traumático. Hoy, también hago la modulación del eje psico-neuro-endocrino-inmunológico, que sería el ortomolecular, actuando de adentro hacia afuera. Esto debido a que nuestras células guardan toda la información (buena y mala) referente a nuestra vida. Modular, entonces, significa, en la práctica, recuperar o potenciar la homeostasis (equilibrio) del organismo, de forma que se promueve la autocura”, resalta.

Así, realiza el diagnóstico de cada paciente para indicar la mejor conducta terapéutica, dentro de su campo de actuación. También, dice que no tiene nada en contra de la medicina convencional alopática e incentiva siempre a sus pacientes a consultar también sus médicos.

“La autocura es cuando el mismo organismo se encarga de curarse. Cuando aprendes a cuidarte, con un terreno biológico y un estilo de vida genéticamente compatible, las posibilidades de lograrlo se potencian mucho. Hoy, mi misión en la vida es promover la salud con la mayor cantidad de personas posible. He pasado por muchas cosas malas en épocas pasadas, pero siempre las vi con una mirada positiva, pues Dios siempre ha sido, y siempre será, mi mayor base. Hoy entiendo que tengo una misión humanitaria aquí en la Triple Frontera. Llegué a vivir en España, pero entendí que mi misión está aquí”, concluye.

Formada em Jornalismo na UDC e pós-graduada em Relações Internacionais Contemporâneas na Unila, atualmente é jornalista da 100fronteiras e recentemente conquistou pela 100fronteiras o primeiro lugar no 1º Prêmio Faciap de Jornalismo.

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