La última cosa que ven nuestros ojos antes de cerrarse es la pantalla del smartphone con sus letras pequeñas y muchos colores y, por la mañana, lo que debería ser la luz del sol o de un foco en nuestra casa, es nuevamente el brillo de la pantalla del celular que dilata las pupilas para un nuevo día de ajetreada rutina.

¿Se identifica usted con esa escena? Si así es, sepa que no es el único. Incluso yo, la periodista que escribe, tiene ese mal hábito de usar el celular hasta el último minuto antes de llegar el sueño, y muchas veces me distraigo viendo las redes sociales, lo que hace que el sueño se vaya. Y digo mal hábito porque, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Arizona, en Tucson (EE.UU.), por cada hora menos que una persona duerme, el riesgo de una enfermedad cardíaca puede aumentar hasta en un 11%. El estudio se realizó evaluando el sueño de casi mil personas entre 22 y 60 años y fue publicado en el periódico médico Sleep. Según la publicación, dormir más al otro día no lo compensa, pues la regularidad del patrón de sueño es más importante que la cantidad de horas que uno pasa durmiendo.

Otro estudio, de Royal Philips, para mapear la percepción de 11.006 habitantes de 12 países sobre la calidad de su sueño, destacó que, pese a que el 69% de los brasileños creen que dormir tiene un impacto importante en la salud y el bienestar, el 36% se queja de insomnio recurrentemente. Se entrevistó habitantes de Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Japón, Holanda, Singapur, Corea del Sur y Estados Unidos. Los resultados mostraron que el 62% de los adultos admiten que no duermen bien y que solo un 10% afirma tener óptimas noches de descanso.

La mitad de los entrevistados también piensa que el descanso nocturno es el factor más importante para el bienestar, estando por delante de la alimentación (41%) y del ejercicio físico (40%). Sin embargo, seis de cada diez voluntarios se han quejado de somnolencia diurna por los menos dos veces a la semana y el 67% con frecuencia despiertan una o más veces en la madrugada. Gran parte de ello es resultado del uso frenético de la tecnología.

Menina dormindo

Pero si ya no podemos vivir desconectados, ¿cómo podemos mejorar ese hábito y tener una noche de sueño de calidad? Entre las opciones está la práctica de actividades que unan el cuerpo y la mente, como el yoga, que ayuda a la respiración y al control de la ansiedad.

También se recomienda desconectarse de las pantallas, sea del celular o de la televisión, al menos 30 minutos antes de dormir, pues los aparatos tecnológicos emiten luz azul que puede contribuir a un sueño insatisfactorio.

Para eso, lo ideal sería realizar una lectura en papel, sea de un libro o una revista, pues el hábito de la lectura prepara el cuerpo para dormir, ya que actúa como un indicador de que el sueño se está aproximando. Esto sucede porque se reducen los latidos cardíacos y los niveles de actividad cerebral, causando relajo. Es decir, actúa de forma opuesta al uso de las redes sociales.

Así que aquí va un consejo de esta periodista: antes de dormir cambie el uso del celular por una lectura en papel, verá como disfrutará más de su noche de sueño. ¡Su cuerpo y su mente se lo agradecerán!

Os textos em espanhol na Revista 100fronteiras são traduzidos pelo professor Enrique Vergara.

Formada em Jornalismo na UDC e pós-graduada em Relações Internacionais Contemporâneas na Unila, atualmente é jornalista da 100fronteiras e recentemente conquistou pela 100fronteiras o primeiro lugar no 1º Prêmio Faciap de Jornalismo.

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